Me pondría a escribir cien horas acerca de Juana Molina pero esta columna se trata de la historia detrás de una canción, aunque si hay alguien que se merece un poco más de historia, esa es Juana Molina.
Es por esto que para contar la historia de “La visita” de su disco llamado “Segundo”, hay que partir al estilo de los cuentos clásicos: Long long time ago…
Vamos a contar esto en 4 partes.
Parte 1:
Segundo fue editado por primera vez por un sub sello de frágil récords llamado bla bla discos en el 2000 y como siempre le pasa a Juana, hubo quilombos por todos lados, toda esta historia entera sale contada por Roque di Pietro en el libro que viene adentro de la segunda edición en vinilo editado el 2021 por Sonamos records. Sello fundado por Juana para la reedición del disco, y llamado así, porque es la canción que compuso cuando se dio cuenta que los demos que le estaba haciendo, al personaje secundario de “La visita”, terminarían siendo desechados y ya tenía en su cabeza, lo que terminaría siendo “Segundo”. Sonamos es también una especie de ironía al estilo de: ¿y ahora quién podrá defendernos? pero también es: “No me rompan más las pelotas, ahora haremos las cosas a nuestra manera”. El famoso DIY.
Parte 2.
Para entender un poco la lógica en que Juana hace las cosas, voy a contar la historia de una firma en un disco.
Cuando se remasterizó Segundo y salió en vinilo lo compré de una y al igual que una historia de Juana, no llegó nunca y le escribí al encargado del sello en Argentina tantas veces que un día me dijo:
-A ver, Juana está acá. Le voy a decir que te llame.
-Y yo que sé Pablo- dijo Juana del otro lado de la línea- vamos a hacer una cosa, te firmo el disco y en una de esas, cuando vengas a Buenos Aires, voy a ser tan famosa que costará el doble.
-Es como una inversión- dijo riéndose un poco de sí misma pero no del todo.
Un año después viajé a Buenos Aires y le escribí al sello con el subject: ¿Estoy en Buenos Aires, me pueden mandar el disco o sonamos?
-Pero claro Pablo, justo una amiga anda cerca tuyo.
-Ojalá no sea Elinor Blake -quise decirle- pero iba a ser una especie de chiste estilo George Costanza así que preferí decir un escueto gracias.
Parte 3.
¿quién chucha es Elinor Blake y porque es un personaje secundario y no primario en La visita?
Elinor Blake es la cantante de April March y a quién Juana hoy nombra como: “Esa mina”.
Blake le ofreció un contrato para escribirle canciones y dicho en fácil, no la pescó e incluso parece que cahuineó cosas en el sello.
Una de esas canciones que había empezado a componer para Elinor se llamaba Jackie y tenía una letra de Blake que a Juana nunca le había gustado y que las malas lenguas, dicen que peló en un ascensor.
Ese es el inicio de “La visita”: Una pelea, promesas rotas y empezar todo de nuevo tratando de meterle letra en castellano a una música que Juana había pensado para otra cosa. Venía de pelearse también con productores que querían que cantara en inglés. Freud diría: ahhhh, volvió al lenguaje materno.
¿De qué habla entonces la letra de qué,paso de Jackie a la visita que Juana?
En pleno proceso de cambiar la letra de Jackie se enredaba y se enredaba y no le salía porque sólo podía pensar en a dónde iba a llevar a su madre que venía de visita.
La madre de Juana no es cualquier madre, la mamá es Chunchuna Villafañe, un ícono en Argentina. Actriz, a un año de recibirse de arquitecta y que en los 70 fue una de las modelos más populares de Argentina.
Para más remate, a mediados de los 80 sale en La Historia Oficial, la única película argentina que había ganado un Oscar y que al momento de estar escribiendo la letra, trabajaba bajo las ordenes de Fito Paez en Vidas Privadas, su debut como director y con guión de Alan Pauls.
Imagínense a Juana tratando de cambiar la letra de una canción de una cantante famosa y bien insoportable como April March y entre medio la presencia de esta abeja reina que lo que menos te trae son palabras.
Juana en gloria y majestad nuevamente reintentando el silencio.
Te amo Juana.
Viene mi madre mañana a las diez
Hace más de un año que no me ve
Dónde la llevaré?
A ella le gusta el 99 cts
Le gustan Neutra, Frank
Lloyd Wright y Schindler
Hay tantas cosas que quiero saber
Cosas que no dije y siempre pensé
Yo no sé si podré
Ay, ay, ay, qué haré?
Ya pasó más de un mes y ella se fue
Ah, por supuesto!, de nada hablé.
PD: Al final la la llevó al 99cts, el todo a luca gringo.
Voy a inaugurar hoy algo llamado: historias de canciones.
Esta es la número 1. Haré una por semana. La próxima es de Pinback y el summer in abaddon.
Gloria eterna a Mark Tranmer y a Roger (diosito te guarde) Quigley.
El 19 de septiembre de 1783, los hermanos Montgolfier agarran una oveja, un pato y un gallo y los meten en un canasto atado a un globo relleno de aire caliente, frente a la mirada atónita del rey sol, que de atónita no tenía nada porque obligaba a mil bouvards y pecuchets a servir a la grandeza de Francia. Tras un vuelo de ocho minutos, el canasto aterriza en la ciudad vecina llamada Vaucresson después de recorrer unos 5 kilómetros.
Los Montgolfier vuelven con los bichos cagados de miedo y ese globo se termina llamando el Montgolfier, un símbolo de la genialidad francesa. El 21 de noviembre del mismo año, el primer humano vuela a bordo del canasto.
Cuando un amigo me pidió el disco de Juana Molina una de las últimas veces que viajé a Buenos Aires pensé que era una broma.Lo primero que se me vino a la mente, para descartar a la única Juana Molina que conocía, era que se trataba de otro grupo tipo Juana la loca que tendría que llamarse luego Juana a secas por problemas de copyright o jugar a las matemáticas para seguir siendo reconocidos.Luego pensé en una Juana que se hace la loca pero es más racional que Popper.En tercer lugar, comencé a darle espacio a la idea de que esa actriz que recordaba allá por el año 89 en los programas de Antonio Gasalla, podría haber sacado un disco.No sé si nunca pude olvidarla porque algo en ella hizo que el olvido fuera inútil o si fue porque empezó a salir con Gasalla justo cuando yo estaba empezando a hacer las maletas para venirme a Chile.Volante o maleta podría ser un buen resumen de la decisión que tenía que tomar cuando mi viejo me preguntó: ¿te quedas o te vas con nosotros?Ese peso del nosotros se mezcla un poco con Juana Molina, por lo que no sé que mínima objetividad tenga ahora para hablar de su disco, o que, para hablar de ella- que novedad- no pueda sino hablar de mí.Lo único que recuerdo de ella es que la veía en blanco y negro porque esos eran los colores que tenía el televisor de mi piezaQue fue la única razón por la que seguí viendo a Gasalla cuando me aburrí de ver a Gasalla.La recuerdo en el momento en que saqué una polera de Ramones de una mochila para dejársela a un amigo que me pasó por primera vez pleasant dreams y end of the century para que abandonara el segundo y tercer disco de Bon Jovi.Creo sobre todo, que la recuerdo porque pensé que nunca más iba a tener que recordarla.Tengo una idea dando vueltas desde hace tiempo/ Cómo es posible que el progreso sea tan violento, canta desde mi computador Juana Molina en sálvese quien pueda.Mi computador parece una especie de Hal 3000 a favor del progreso ya que lo tuve que resetear cuatro veces, pero diré algo más a favor de la resistencia de la memoria y de lo que hoy aparece con el nombre de Juana Molina.Buscando en internet me encontré con esta frase:«Cuando tengo una pequeña idea, antes de tocarla aunque sea una vez, pongo en marcha el grabador. Porque siempre sé que va a haber una cosa que va a ser un error, porque no sé muy bien adónde ir y porque no sé muy bien cómo volver: y estoy segura que con todo eso se va a armar algo que me va a gustar. Y después trato de hacer que eso tenga una letra que le vaya a esa melodía, y que se enganche armónicamente con esto y con aquello. Pero prefiero que quede esa primera huella, que al final es la que brilla en el tema».Y antes de aclarar mis ideas escuché una parte de la canción 6 del disco tres cosas que dice lo siguiente:Yo sé que no sé tomar una decisión/ ando como perro en cancha de bochas/ quiero algo pero digo no y en vez de irme siempre me quedo. /Tengo que librarme de toda opinión/ Dudo de lo que hago aunque me guste.En este momento odio a mi amigo porque tal vez estaría escribiendo esto 6 meses o un año después y no ahora que ya empecé y que si soy coherente con Juana Molina, intentaré terminar en honor a esa primera huella.Difícil momento en que aunque nos pueda ayudar la tecla supr en relación a los otros, la memoria de haberla apretado siempre le ganará a la tecnología y a la culpa de haber perdido el tiempo.¿Qué le voya a hacer? ¡No hay caso, no aprendo! Sólo sé que al final lo lamento Cambio ideas que me llaman, llaman, llamando Y van cambiando, yo voy cambiando Y voy dudando, lo hago dudando Y voy pensando, lo hago pensando ¿Para qué sembraron la duda? oigo voces dentro.Estoy cansado y me pesa seguir escribiendo, así que sólo diré que lo único que puedo decir es que le agradezco a mi amigo por este ejercicio de memoria y a Juana Molina por permitirme discrepar con ella y conmigo mismo acerca de la frase que dice que en vez de irme siempre me quedo.Por ahora, hago un estribillo de lo que no lo era y digo:Cambio ideas que me llaman, llaman, llamando Y van cambiando, yo voy cambiando Y voy dudando, lo hago dudando Y voy pensando, lo hago pensando.