The measure of my dreams
Por Soleá Morente
19. 12. 2023
Estoy en la estación de tren de Barcelona Sants, son las 12 de la mañana, es día 1 de diciembre de 2023. Apenas he dormido por el exceso de emociones vividas en el concierto de anoche, y por una otitis. La estación está a reventar. Después de esperar una cola infinita, por fin he llegado al vagón y a mi asiento. Deposito la maleta y me acomodo. Reposo la cabeza y antes de que arranquemos me doy cuenta de que estoy sintiendo en mi nuca los latidos del corazón. En el oído tengo un zumbido que, aunque ya está mucho mejor, me sigue molestando. El tren comienza su marcha y todo empieza a fluir. Miro el móvil, chequeo los stories de personas que vinieron al concierto de la Apolo y aún no me creo lo que ocurrió. He amanecido completamente enamorada del público que nos acogió ayer en Barcelona y al mismo tiempo con una resaca emocional muy fuerte. Ha sido como un hechizo.
Recibo un mensaje de mi amigo Sergio Delgado, mi compañero en el programa que hacemos los sábados en Radio 3. Me dice que ha muerto Shane MacGowan, de los Pogues. Me pongo los cascos, busco el disco “Hell’s Ditch” (reedición de 2004). Empiezo a escuchar compulsivamente diferentes canciones que me atrapan, me atraen por su ritmo alegre, sus deliciosos arreglos de guitarras… Su sonido característico me hace cerrar los ojos y viajar a un lugar totalmente desconocido para mí. Pienso que me encantaría conocer Irlanda. De momento, lo haré a través de estas canciones. Hace un día precioso y me siento tranquila y contenta de estar en este tren a esta hora volviendo a casa después de haber vivido ayer en el escenario un torbellino de emociones que me ha agitado, despertado, sacudido y removido –para bien– por todos lados. Ha sido uno de los conciertos más importantes en lo que llevo de carrera y, además, sigo escuchando a los Pogues, que hacen que sienta una absoluta liberación.
Escucho dos veces seguidas “Summer In Siam”. Una tercera vez y entra en mí como una flecha directa al corazón. Descubro una versión de esta canción con Nick Cave, que no conocía, y también me encanta. La añado a mi lista “melodías”, una playlist que tengo con canciones que voy descubriendo o redescubriendo, coleccionando, y a la que acudo cuando tengo algo que decir, pero no sé cómo sacarlo o cantarlo. Suelen ser melodías que me han llamado la atención a la primera y suelen estimular la inspiración. En este disco de los Pogues hay otras canciones también muy buenas, pero he de ser sincera y decir que algunas van demasiado rápido para mí y prefiero detenerme en las que llevan un ritmo un pelín más calmado, porque hoy necesito algo que acompañe este estado confuso en el que me encuentro, entre la euforia, la exaltación, la melancolía y el desconcierto.
Sigo escuchando y llego a la canción “A Rainy Night In Soho”. Me vuelve a sacar del remolino de emociones que hay en mi mente y en mi estómago, contra el que no lucho. Me relajo, subo el volumen a tope. Esta canción es más melancólica. Shane está diciendo cosas preciosas. No la conocía y la añado también a mi playlist. Observo la luz. Ahí fuera todo brilla, el campo está precioso, en el cielo las nubes tienen muy claro hacia dónde van. Me contagian su alegría y su determinación y decido unirme a su ritmo y al de esta preciosa canción que dice así: “The ginger lady by my bed / covered in a cloak of silence / I’d hear you talking in my head / I’m not singing for the future / I’m not dreaming of the past / I’m not talking of the first times / I never think about the last / Now the song is nearly over / We may never find out what it means / Still there’s a light I hold before me / You’re the measure of my dreams / The measure of my dreams”.
De repente escuchar una buena canción puede cambiar tu rumbo, puede encender la chispa, alumbrar el camino en la noche, ayudarte a encontrar la salida en la espiral. Tengo ganas de seguir aprendiendo a hacer canciones. Ahora más que nunca reconozco que lo que siento por mi oficio es lo que dice el estribillo de esta hermosa canción que siempre guardaré. La música es la medida de mis sueños.
Quiero llegar a casa, coger la guitarra y contarle esto que me está pasando. Gracias eternamente, Shane MacGowan. ∎
Todas las reacciones:
6Carolina Mora, Ignacio Ramos Rodillo y 4 personas más
Dormir para querer olvidar
”
Cuando los pet shop boys publicaron en el 86 el disco “please” ya desde el título jugaban con la ironía de que fueran a las tiendas a pedirlo estilo: “Can I have the Pet Shop Boys álbum, ‘Please’?”
En ese disco sale “Suburbia” que no sólo está basada en el clásico de Penelope Spheeris y su descripción de la violencia y el desarraigo en los suburbios de la ciudad de Los Ángeles sino en la memoria de Tennant de la revuelta del 81 en Brixton, un barrio pobre (y básicamente negro)en donde a la policía bajo lo que se llamó Operación Swamp 81; se les permitió durante 5 días pedirle la identificación a quién quisieran con la sola excusa de sus prejuicios.
Los Clash también hablaban de eso en Guns of Brixton, pero lo interesante de Lowe y Tennant es que no sólo samplean ruidos de vidrios rotos y ladridos de perros sino que cada uso que hacen de la música, a contramano de lo que se espera de “un tema serio como este”, lo vuelve aún más ominoso.
La música está inspirada en un clásico de Chuck Mangione llamado “feels so good” y el bajo en “into the groove” de Madonna.
¿Por qué tan largo este prólogo para hablar de Nader?
Primero porque ser ascendente de familia palestina, tratar de seguir la forma del DIY y crecer en Curicó, se parece un poco(guardando las distancias) a Abel Meeropol, ese que escribió la letra de strange Fruit y que no sólo era un profesor judío de origen ruso afiliado al Partido Comunista de los Estados Unidos en 1939, sino que encima terminó adoptando a los hijos de los Rosenberg, sí, esos de la silla eléctrica. .
Nader aparece en el mapa musical nacional en 2009, cuando -tras lanzar su primer disco “Día Blanco”- fue incluido en el soundtrack del filme La Vida de los Peces, de Matías Bize.
Basta con empezar a leer lo que Nader dice en una entrevista que le hizo Jonnathan Opazo Hernández en pániko https://paniko.cl/nader-cabezas/ el 2016 para empezar a entender de dónde salen esas eternas preguntas de Nader por el: ¿Dónde quiero estar? ¿Dónde estoy? ¿Qué lugar habito qué lugar no?
Curicó, 2007. “En el patio de mi casa de aquel entonces había un palto gigante. Cada año, llegaba un tipo que me ofrecía subirse al árbol, sacar las paltas y repartirlas a medias. Un día llegó borracho como una cuba y dijo que se subiría igual, diciéndome que sabía lo que hacía. Se llamaba Ulises y era un fanático del rock progresivo. Se subió a la punta del techo (triangular) y parado en punta de pies y con las manos puestas en el árbol, comenzó a sacar las paltas. Equilibrado perfectamente, parecía moverse en sincronía con el árbol. Se trataba de un borracho iluminado, claramente. Yo lo miraba desde la calle y ahí se me ocurrió la línea de bajo de “Día blanco”, que fue donde comenzó todo. Desde entonces no ha cambiado mucho, sigo luchando (por decirlo de alguna manera) solo que ahora vivo en Santiago.
En 2011 saca su segundo álbum, “Caminos, Barrios y Gente”. https://www.youtube.com/watch?v=RV6qzSws5gE
En 2012 publica su tercer disco “El Hijo del Monstruo”, que marca una vuelta a las guitarras distorsionadas y letras más oscuras que el disco predecesor. https://www.youtube.com/watch?v=4Tmnuqvky7I
En 2013 publica “Esfinges”, un EP compuesto por 5 canciones que posicionan a Cabezas como uno de los letristas más singulares de la escena nacional. Si bien este álbum no logró captar la atención de la crítica de aquella época (más enfocada en el auge de lo que se denominó el surgimiento del “indie chileno”), Cabezas comenzó a ganar un grupo de seguidores cada vez mayor, que lo acompañaban durante sus presentaciones en distintos escenarios del underground capitalino, compuesto principalmente por bares de la zona céntrica de Santiago y casas okupa.
Siempre haciendo uso de bases programadas, publica en 2015 “Rocket Cinema”.
Recuerdo una vez que hablamos en la vereda de una casa de unas fiestas llamadas Delorean , donde él se había aburrido de la música que yo ponía y yo de la que ponía él, que me habló de lo que él llamó “sus discos paragua” y yo me quedé esperando a ver qué decía a ver si no me equivocaba con lo que lograba entender a medias. Y sí, le llamaba discos “paragua” a esos que aparte de salvarlo mil veces del diluvio le hicieron comprender qué es lo que hay después de la tormenta. Dos de sus discos paragua o iglú también les llamo son estos. Del disco de John Maus Nader decía: “Letras breves. Mantras. Edad Media, pop de los ochenta, Rancière, etc. Me mostró un camino que era como cuando uno crea recuerdos dentro de un sueño”. https://www.youtube.com/watch?v=-5P8T8HliWc
Y del 4 del genio de Walker comentaba como con una mezcla de admiración y timidez: “Walker tiene una forma de componer que es única. Me encerré mucho tiempo en su música para sobrevivir a muchas cosas. Fue como un paraguas. O un iglú”. https://www.youtube.com/watch?v=06LMuzmjTJ4
Esa conversa con Nader fue el mismo día en que por primera vez lo vi tocar en vivo y escuché por primera vez su música. Nos presentó Hernán Angulo 2 meses antes de que presentara rocket cinema en el centro cultural Alameda y antes de que Nader empezara a cantar, Hernán me dice al oído: “Te vas a morir y en una de esas hasta se tira un Cover de Alan Parsons, ahí ya no te resucitamos”.
Tal vez esa descripción de Hernán sea la más correcta para entender lo que hace Nader en su relación con la música. A veces las canciones parecen poemas, otras veces son como descripciones de los Lumiere frente a la imagen, de repente son relatos de desamor mezclados en un sueño a lo eterno resplandor. Un recuerdo de algo que no quiere recordarse ni menos escribirse. El universo Naderiano es ese en donde alguien piensa en Solaris de Tarkovski y se pone a escribir Llave en el fuego, y lo que siempre me ha alucinado de Nader es la profundidad a la que llega en relación a sus referencias, porque no se trata por ejemplo del Solaris de Stanislaw Lem(escritor de la novela) sino de la mirada que él lee en Tarkovski. En donde a Lem le interesan los problemas de comunicación del ser humano con inteligencias superiores o venidas de otro planeta, a Andrei le interesan los problemas de comunicación del hombre con el hombre o consigo mismo. Como decía el gran Mizoguchi: “Si no se quiere ser un impostor, a la muerte sólo se la puede filmar de reojo”.
Las letras de Nader si en algo pueden parecerse a Jorge Teillier (alguien al que suele citar siempre), es ese devenir a través del texto de algo que al final le pondrá un límite al texto. Me imagino que a Nader le debe costar mucho más las letras que la música. Me lo imagino peleando con borradores en donde al final termina ganando la imagen.
“El silencio es el reflejo en un cristal
un sueño que interrumpe el paso
violento de la luz”
Canta en “el silencio”, la 7 de las 9 que tiene “Rocket cinema”
Y en la 8 se despacha esto:
“Hoy no habrá función en el teatro de enfrente
solo pequeños destellos sobre una sábana blanca
Ya no queda nadie
cuando abro los ojos
mi voz rebota en el espacio
y una luz me muestra la puerta
a la noche inmensa
¿Dónde fue que te vi por última vez?
Corriendo para subir al mismo tren de siempre”
Pasan 6 años hasta su próximo disco y entre medio saca singles en donde me lo imagino encerrado tratando de cerrar un ajedrez en donde Prince le haga jaque mate a Scott Walker para no subirse al tren de siempre.
En el 2021 publica “Sin Pensarlo Bien” (2021), un EP compuesto por dos canciones donde destacan las guitarras eléctricas y los sintetizadores son reemplazados por pianos eléctricos, con influencias de músicos de finales de los 70 como Fleetwood Mac, Dire Straits y Elvis Costello. https://www.youtube.com/watch?v=fU3xgkRv0W8
En el mismo año, Cabezas saca “Una Letalidad Constante” un disco dedicado a Hernán Angulo donde en la tapa salen los galgos de Hernán (Baco se llamaba uno de ellos https://www.youtube.com/watch?v=kppdUtVIkKs ) y colabora junto a Playa Gótica, Gangrena Surf, Matías Cena y Niki Iturra.
Una letalidad constante es un disco inclasificable donde Nader vuelve a lo acústico y al spoken word tal vez porque era Hernán el que tenía que aparecer y un duelo nunca es tan parafernalico. Hay una que no sale y es puro guión. Fue publicada en soundcloud el mismo Septiembre del 2018 cuando Hernán se cansó de ser “una letalidad constante” y la base es la de llave en el fuego publicada en el “Rocket cinema”. Cada vez que la escucho me dan escalofríos.
https://soundcloud.com/nader-cabezas/una-letalidad-constante-a-hernan
A Hernán
Una letalidad constante
Hernán como esas bolitas de mercurio, difíciles de agarrar.
yo quería hacer discos, él quería hacer una revista
yo quería hacer una revista, él quería tocar en mi banda
yo quería que tocara en mi banda, él decía que yo no tenía paciencia
yo quería hacer un clip conceptual, él quería poner enanos
yo quería tocar temprano, él me tiraba a cerrar a las 3 de la mañana cuando estaba borracho
Es que tú armas la fiesta
sale, qué tipo de fiesta la anima un weon viejo y borracho
Como James Murphy
te harás famoso pero viejo
igual cool
Tirando rayas en el baño del cinearte
Y si vamos al festival de Colonia?
¿Cómo sería?
O al South by southwest?
Gringos culiaos no cachan ná
pero ¿cómo sería?
le escribí a Fortuño
en una de esas me mea
les pasé tu disco a los españoles
los beach beach necesitan percusiones, ¿tienes?
el loco de betunizer necesita guitarra, ¿le prestas?
voy en el avión todavía
puedes ir tú a super 45 a hablar
del festival celadores?
¿Le escribiste a Mujica?
qué te dijo ese desagradable
petulante de mierda
puta compañero
como no va a salir rocket cinema
en alguna de esas miserables
listas de fin de año
si es el mejor disco del año.
tuve un día de mierda
puros problemas y peleando con todo el mundo pa que nos paguen
que desgaste
pero pico wn
estamos bien
es solo mi descompensación química
cerebral emo
ando mas bajoneado que la chucha
es super intenso ser independiente
teni situaciones demasiado extremas emocionalmente
sobre todo los fines de mes
me molesta tu actitud poco constructiva
NO SOOOOY TU MANAGEEER!
empecemos
cuando nos juntamos para ver esto
fin de la historia
La muerte como una feroz desobediencia. La muerte como un intento por comunicarse. Uno está solo. Hay un abrazo en la muerte. Tú también, amigo mío, te lanzaste abrazando tu tesoro?
y ahora pienso que tal vez haría un videoclip sobre un picnic con nuestras familias
o bien
de un velorio como sugeriste cuando te dije que lo otro me parecía demasiado alegre
porque a la larga tal vez dé lo mismo
envejecer y agarrar la guitarra de vez en cuando
o lanzarse al abismo y no envejecer nunca
Dedico esta selfie
al pequeño hombrecito que me sobrevivirá
cuando me vaya
empecemos
cuando nos juntamos para ver esto?
empecemos
2023 es el año donde Cabezas regresa a Le Rock Psicophonique, el sello que lo vio nacer como músico y donde planea publicar su primer larga duración después de Rocket Cinema. Le Rock Psicophonique es un sello que está transitando desde el post rock a algo más pop, “entonces yo soy algo así como el conejillo de indias para ver si funciona ese proceso” me cuenta Nader desde el otro lado de la pantalla.
El disco se llamará “Opus”, tendrá 7 canciones (incluyendo los 3 singles que se han publicado en lo que va del año). Saldrá a fines de Septiembre, no sé si por casualidad o porque se cumplen en Septiembre 5 años de la muerte de Hernán.
Los 3 singles publicados son puro blue nile, dan bejar, talk talk, el Captain of Her Heart de Double, las trompetas de steely dan, los prisioneros carreteando con Tennant, stereo Mcs, OMD y electronic. https://www.youtube.com/watch?v=RqkW7D7dtO0 https://www.youtube.com/watch?v=mAhq682VtVA
Tal vez debería dormir y olvidar, lo extraño de esta sensación de que tener que escribir de Nader, será para siempre tener que escribir un poco de Hernán.
https://nadercabezas.bandcamp.com/track/dormir-y-olvidar
A propósito de Aimee Mann sin Aimee Mann
Están también los que se creen más sofisticados y agregan algo más diciendo, con cierto aire místico, mientras acomodan sus palabras con feng shui: “No será una de Bergman, pero lo pasé bien”. Con tanta claridad al usar los conceptos y domesticar a los extremos, que se sitúan en ese punto justo donde me olvido de sus palabras y sólo pienso en el ángulo en que el hacha golpeará su cabeza más que en tener la obligación de decirles algo. Esos momentos de debilidad en que estaríamos dispuestos a trabajar en el comando para que Freddy Kruger salga senador.
Obviamente que tal vez es mi forma de no decir nada diciéndome algo. A través de esa burda fantasía gore que tampoco sirve como excusa, porque en vez de odiar tranquilamente me pregunto por la contradicción de mi discurso. Contradicción que intenta decir algo en las palabras que no son un acto, mientras el hacha viene hacía mí y el otro no se entera de nada y sólo existe en mi mundo. Lo que significa que esa tensión que flota en el aire sólo la respiro yo, mientras los demás asienten pensando que Bergman sirve sólo para usarlo de ejemplo porque es un latero. Hacha parapléjica que al no poder dirigirse hacia nadie sólo se vuelve hacia ti afilada sólo como las ideas pueden hacerlo, ya que sabes que esas fantasías de atragantar al de la fila de adelante con sus propias cabritas sólo existe para ti porque no se convertirá en un acto. Es como imaginarte lo que le harías a la novia de tu amigo y la sola idea de desabrochar el primer botón comienza a convertirte en el violador de Reñaca.
Woody Allen ha mostrado mejor que yo lo que intento decir, en esa escena de Annie Hall donde detrás de un cartel del cine aparece MacLuhann para decirle a un tipo de la fila que no pontifique en su nombre porque no entiende nada de su obra. A lo que, acto seguido, Woody Allen mira a la camára y dice algo así como que le encantaría que las cosas fueran así en el mundo “real”. A lo que yo digo: benditas sean sus intuiciones, aunque no sirvan de nada e incluso dudemos algo de ellas.
¿Por qué un desconfiador profesional como yo cae en la metafísica de apoyar su argumento en una mesa sin patas que cree sostenerse o levitar?
No lo sé, pero es algo tan idiota como recordar que Elliott Smith fue reconocido por su madre como ese alguien más allá de su hijo, cuando lo nombraron en los Oscars. Es por hechos como estos que se abren ante mí esos cielos nubladísimos que pueden recordarnos un paseo bajo la lluvia pero también una terrible inundación siendo dueño de una mediagua.
La existencia de ese espacio tan terrible me hace dudar acerca de lo que significa el reconocimiento y esa realidad normativa que pontifica acerca de las virtudes que hay que merecer para ser reconocido. Virtudes que si fueran las de los vendedores de la Feria del Disco me ponen en el problema de caer en el esnobismo de creer que el mal gusto de ellos es lo que permite diferenciarme y creer al igual que Morrissey, que Keats y Yeats están de mi lado, mientras que en el de ellos está Luis Miguel.
¿Un Oscar puede hablar tanto o cambiar una ignorancia en un cumplido?
Sé qué sí, pero si lo sé es porque entonces debemos desconfiar de nuestro conocimiento y de lo que también desconocemos, ya que no hay nada que pueda escribirse que nos salve de lo que decimos. Así como no hay Dios que no pueda pensarse sin construirlo al mismo tiempo.
No quiero ponerme ni críptico ni snob pero ¿nuestros perros, gatos o discos pueden pensar en un Dios que no sean ellos mismos? O, dicho de otra forma, ¿pueden construir ese algo que está más allá de ellos?
Yo creo que no, aunque eso no impida que nosotros nos inventemos esos lugares a cada momento y hagamos por ejemplo del “yo lo conocí primero” una religión. Discurso que deja a los demás en la ignorancia de los iniciados, de los que aún no han sido evangelizados o bendecidos.
A muchos la situación les debe resultar conocida y, si no es así, voy a tomarme el atrevimiento de dar algunos ejemplos:
La referencia a la historia del grupo que al mismo tiempo da cuenta de que uno no es un aparecido. Para los que aún no han entendido voy a hacer la mímica computacional. En una de esas lo lee alguien “importante” y me contratan para una teleserie.
A se encuentra con B y pregunta: ¿Escuchaste el último disco de Radiohead?
B responde: Sí, está bastante bueno, pero como que se vendieron, para mí después de The Bends son un grupo del montón y en realidad no debiera decir después porque Pablo Honey es una basofia.
Si B fuera un conocido mío estaría de acuerdo con él, pero más allá de eso podríamos pensar en cómo ese tipo de explicación sirve para dárselas de entendido, aún no habiendo escuchado ni una puta vez ninguno de los discos. Basta con leer a alguien con carnet de crítico y las orejas limpiadas todas las mañanas con cotonetes Rolling Stone.
Podríamos llamarlo el discurso del todo pasado fue mejor, aunque el todo debieramos entenderlo entre parentésis para dar a entender que no estamos generalizando y que somos erúditos en la materia. Erudición que debe confirmarse al poder establecer diferencias y poner silencios donde no existen, ya que han sido pensados de antemano para dotar al discurso de un cierto rango de duda y humildad.
Súbditos míos, si aún no han entendido, es como dejarle en claro a la audiencia que estamos pensando al estilo de Rodin para demostrar algo de riesgo o novedad en nuestras palabras.
Otra forma de usar este recurso es hablar no sólo de los discos sino de los integrantes del grupo. Me permito usar otro ejemplo:
A: Suede cagó después de que se fue Butler, ya que le daba un toque pop como más fino y hacía que las canciones se diferenciarán. Si no me entiendes, piensa en Morrissey sin Johnny Marr o en Blur sin Coxon. ¿Será que los guitarristas la llevan?
B: Voy a escuchar de nuevo ese segundo disco que me parecía medio sinfónico y casi tan maricón como el primero, ése en el que salían dos tipos en la tapa, en una de esas puedo comprármelo de nuevo cuando salga la reedición con dos temas nuevos en vivo desde el asilo de ancianos.
Otro caso que podríamos citar es cuando un grupo que uno considera bueno promedia más de 5 pasadas en la radio y se “chacrea”. Rara forma de considerar una determinada obra por lo que sucede después de ella.
Alguien dijo una vez que un libro una vez terminado ya no pertenecía a su autor. Si estamos de acuerdo con esto, ¿cómo podríamos juzgar un disco por lo que suceda después?
Recuerdo varias películas sacadas de cartelera y sin la venia de los críticos, vueltas a poner porque ganaban un Oscar o un Cannes y donde el público argumentaba que ese día en que la vieron habían ido sin los anteojos, estaban aquejados de colitis o no faltaba la mujer que argumentaba que justo ese día era fin de mes y sus hormonas hablaron por ella.
En este sentido, A diría lo siguiente:
Me gustaba mucho ese tema ‘Laid’ hasta que un día me lo hizo escuchar mi hermana diciendo que le gustaba más que el de New Kids on the Block.
B: Sí, te entiendo, yo lo regalé porque como que ya no me pertenecía, como que algo cambió.
A: Me carga demorarme dos años en encontrar un disco y que en un mes lo termine tarareando mi nana, mezclándolo con Cristián Castro.
B: Te entiendo perfectamente A, son los costos de una sociedad que odia a los adelantados y pretende masificarnos a todos. Como diría el duo dinámico o la teleserie argentina que es mi último placer culpable: resistiré.
También los discos pueden servir para hablar de esos personajes que quieren dar a entender que no son tan aburridos o intelectuales como parecen y tienen su lado oculto:
A se dirige a B desvíando un poco la mirada y le dice: ¿Escuchaste el disco de Justin Timberlake?
A lo que B responde: ¿Justin?
A: Like a love you.
B: Qué increíble que podamos comunicarnos sin hablar, debe ser por eso que estamos tan cerca en el abecedario, debe ser el destino, o como dice mi profesor de psicología, los discursos construyen la realidad.
A: ¿O sea que la A y la B son construcciones?
B: No sólo me regocija constatar que nos entendemos sino que al mismo tiempo estamos siendo parte de un artículo sin que me haya tenido que agarrar a tu novia o contar tus intimidades con el resto del abecedario.
A: No lo había pensado, pero de todas maneras no me gusta que nos hayan mezclado con las otras letras, sobre todo si nadie puede con un mínimo de decencia no empezar con nosotros, si es que alguna vez ha ido al colegio.
B: Tienes razón. ¿Has escuchado algo más feo que esa generalidad idiota que algunos nombran como de la A a la Z? Es como mezclar peras con manzanas.
A: ¿Lo dices de picado porque no saliste y siempre serás segundo?
B: Puede ser, sobre todo porque, ahora que lo pienso, la distancia entre A y B es la misma que entre A y Z si uno va a la inversa.
A: ¿Estuviste leyendo a Osho?
B: Sí, pero parece que ya no me gusta tanto porque escuché por ahí que Marciano quería musicalizarlo.
¿De qué hablamos cuando hablamos de discos?: Maldigo lo perfumoso
Por Pablo Rosenzvaig en Crónica Sonora.
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Cuando pensé en escribir para Crónica Sonora una columna de música, lo primero que se me ocurrió fue agarrar un árbol genealógico y dejarlo sin agua, mirarlo de afuera y verlo disecarse y que se pareciera a esos mapas antiguos con manchas de café desde el bisabuelo hasta ese pelotudo anti aborto que existe siempre en una familia y habla de los que aún no nacen.
Mi idea era empezar con Nick Cave y llegué a escribir de casi todos sus discos, desde Boys Next Door a los Birthday Party a los Bad Seeds y todo cambió cuando llegué al Let Love In, cambié de opinión.
Hacer una columna que se trate de discografías completas es algo que me parece muy necesario pero es algo que hoy no me interesa. Obvio que es bacán leer a esa gente obsesiva que te escriba de todo y de todo y de absolutamente todo y aunque algunos crean que la adultez se trata de escribir cada vez más o que dejar de reincidir, es como jugar mejor al scrabble, hoy partiremos con una nueva columna. Esto para mí es respeto, para otros se llama narcisismo.
Suele suceder en demasiada gente esa cosa rara de que tratar de explicar cómo chucha llegaste a algo, es una especie de sinónimo del narcisismo. Y yo ya estoy tan pero tan cansado de explicar estupideces que me pondré a escribir de nuevo. Esta columna se va a tratar de discos que para mí, han cortado en 2 pedazos la historia de una banda o mejor dicho, que han reescrito la historia de una banda. Vamos a partir con el Let love In.
Nick mirando al cielo, 2 pezones en rojo y Let Love In tatuado en su pecho. ¿Por qué poner el Let Love In para empezar una columna llamada maldigo lo perfumoso?
Bueno. No me interesa hablarles de toda la época berliniana de Cave porque para eso existe Wikipedia pero en Berlín saca sus primeros cuatro discos y entre medio se separa de Anita Lane y empieza a escribir su primera novela, y deja Berlín y se muda a Sao Paulo y entre el 90 y el 91 graba The Good Son y nace Luke, el hijo que tuvo con Viviane Carneiroque y aún ni llegamos a hablar del Let Love In.
Saca el Henry´s Dream en el 92 y se va de Brasil y se muda a Londres y se la pasa todo el 93 con la gira del Henry y en el 94 nace el Let Love In.
Hablemos de la importancia del Let Love In, descontando que mil años después las campanitas de «Red right hand» se hicieron famosas por Peaky Blinders. Lo primero que podemos decir de esta nueva dirección que toman las obsesiones de Cave, es que no es casual que el disco parta preguntando en la canción uno «Do you love me?» y termine en la 10 con la misma pregunta. Let Love In parte en la 1 con “Do you love me?” y el final del disco termina con «Do you love me?» part 2. Es como pensar que George Michael cuando le llamó al Listen without prejudice vol 1, sabía que no habría un vol 2.
Si Lacan decía que una carta ya llegó a destino al ser escrita, o que toda verdadera pregunta debe contener en sí misma el hecho de no ser respondida, el Let Love In es esa pelea entre Eros y Thánatos y Sisifo haciendo de cupido. Si alguna vez Jarvis Cocker deletreó el «Feeling called love» para hablar de “eso” llamado amor es porque deletrear es demostrar el límite de la metáfora y lo real de la letra. De la misma forma, Nick Cave deletrea «Loverman».
L is for LOVE baby
O is for ONLY you that I do
V is for loving VIRTUALLY everything you are
E is for loving almost EVERYTHING that you do
R is for RAPE me
M is for MURDER me
A is for ANSWERING all of my pryers
N is…
«A is for answering» dice Nick Cave mientras se reinventa a sí mismo, se calza la sotana de crooner y le pregunta a los astros, a los sabios, a los libros sagrados y a los analistas lo que tampoco respondió Carver: ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?
Historias de canciones: #4 mis shapes
Para hablar de la elegida de hoy, es imposible no hablar de Sheffield, la ciudad donde se criaron los pulp.
George Orwell dijo en 1937: “Sheffield, supongo, que podría reclamar justamente ser la ciudad más sucia del viejo mundo”.
En la segunda guerra mundial, las fábricas de acero que existían se pusieron a hacer armas y balas para la guerra por lo que la ciudad se convirtió en uno de los principales blancos de bombardeos. Entre el 12 y 15 de Diciembre de 1940, lo que hoy se llama Sheffield blitz, en 3 días murieron más de 600 personas y varios edificios quedaron en ruinas.
¿es casual que bandas como cabaret voltaire, human league o heaven 17 vengan de ahí? No creo.
Las calles en Sheffield son una trampa, los amores son puras fantasías que puedes ver sólo de lejos. Y todo parte por Jarvis que elige poner de foto de portada del different class, una foto real de un matrimonio.
La historia cuenta que un día la madre del novio vio un cartel del disco en una disquería y que Jarvis le manda una foto autografíada que dice: “Muchas gracias, Dom y Sharon por dejarnos colarnos en su boda”.
Eso que hoy parecería lo peor del universo y un uso de imagen sin pagarle a nadie, en este caso debe ser tal vez uno de los casos más consecuentes de un disco en la historia.
Al fin y al cabo, el different class es justamente eso. Alguien que se cuela en una fiesta sin pedirle permiso a nadie. Pero no sólo sin pedirlo sino haciendo de eso un gesto político.
Esa fiesta y esa foto es justamente lo que Jarvis piensa de todo: Entrar en esos lugares a los que jamás fue invitado.
Springsteen hablaba de camioneros, Jarvis hablaba de los hijos de los obreros que nacieron con padres desempleados o en paro.
Crecieron viendo la fiesta desde lejos. Espiándola como si el orden del mundo les hubiera sido siempre algo extraño.
Si el brit era la fiesta, pulp era el que la miraba desde afuera de la ventana.
Recuerdo la historia que contaba Joe Strummer acerca de como fue compuesta lost in the supermarket, que se situaba cerca la casa de la abuela de Mick Jones y se veía a gente con carteles, en plena recesión económica buscando trabajo entre los que estaba el padre de Mick.
No es la Inglaterra que quiere poder tener plata para poder ir al mall sino la que mira los maniquies como si fueran una metáfora de los humanos que caminan por la calle, que hacen pasos de baile nuevos y son felices creyendo que que haya salido un nuevo estilo de baile es una razón para alegrarse.
Este es un disco conceptual pero no al estilo de los que hacían los prog. Este es un disco que podríamos pensar que es para los 90, lo que el the queen is dead fue para los 80.
Intenté por primera vez en la vida leer cosas antes de escribir algo y me fue mal. Me fue tan mal que hasta se me acabaron los cigarros.
Si uno pudiera empezar a decir algo del different class realmente de verdad, habría que partir por ahí. Por alguien sin más nada que unos audífonos tratando de entender la manera en que parte este disco.
¿con quién o qué pelea Jarvis? ¿cuáles son las lineas laterales? ¿por qué si todos los de antes de él odiaban su colegio Jarvis dice que aprendió tanto en la escuela? ¿cómo es que alguien logra empezar un disco diciendo: “No nos parecemos a ti, no hacemos las mismas cosas que tú, pero también vivimos por aquí”
En esencia, Different Class significó para el Britpop lo mismo que It Takes a Nation Of Millions To Hold Us Back (Def Jam, 1988) de Public Enemy para el hip hop, el debut de Neu! para el krautrock o el D.I. Go Pop (Rough Trade, 1994) de Disco Inferno para la inserción del post-rock dentro de la cuadrícula pop.
Los mis shapes, eran unos chocolates, pero no cualquier chocolate y Jarvis lo sabía porque sus metáforas sólo podían servir sólo con esos y las representación social que tenían.
Para entender qué tipo de chocolates eran, Jarvis los describe; son esos chocolates que solían tener en la tienda de dulces que estaba al lado de nuestra casa. Eran los que habían salido mal de la fábrica. Estaban deformes, ¡eran una especie de ‘hombre elefante’ del mundo del dulce! Te los podías comprar en una bolsa mucho más barata que una caja normal de chocolates. Sabían tan bien como los otros, sólo que estéticamente no eran tan agradables, por lo que parecía ser una metáfora bastante razonable. Para ser honesto, realmente nunca más pude volver a escuchar esa canción, pero yo sabía que, en ese momento, estaba muy emocionado. Era como si todos los perdedores salieran de las bibliotecas para tomar el control. Esa era mi idea. Era una buena idea; pero, por desgracia, no acabó de suceder. ¿Lo hizo?”.
Una de las características importantes del different class es que muchas de sus canciones están basadas en hechos reales. Por ejemplo el éxito más grande del disco fue common people y la ironía en torno a las clases sociales, la identidad y la experiencia de que al pobre le gustaría ser rico y al rico le gustarla ser pobre.
La canción partía de algo que realmente había sucedido. Jarvis nos cuenta: “Yo había conocido a esa chica en la universidad y todo este tipo de cosas.
“She came from Greece she had a thirst for knowledge” De todos modos, debido a que había sido un éxito, pensé que después de haber pasado todo ese tiempo en el que nadie nos escuchaba, y sentirme realmente en los márgenes. No sé, tenía una clase de entusiasmo. No puedo negar que me dejé llevar. Pensé: ‘Sí, hombre, ésta es una posibilidad para que idiotas como yo mismo puedan infiltrarse en el mainstream y de, alguna manera, contar con una oportunidad’. Y supongo que de ahí es de donde se obtiene la letra de algo como ‘Mis-Shapes’”.
Para Jarvis trabajar con la realidad no es sólo hablar de la chica de common people (que algunos medios dicen que se llama Danae Stratou y estudió en la Universidad de St. Martins de Arte y Diseño) sino que también, reflejar la ciudad de Sheffield a través del uso en sus letras de objetos casi desechados de la cultura, y por ejemplo en “This House Is Condemned de como está definido el espacio de una casa:
He takes the clock, he breaks the dome, he sees the moon
He sees the stars, he sees the sky, he sees the Earth
For some romantic reason
He takes the clock, he breaks the dome, he sees the moon
He sees the stars, he sees the sky, he sees the Earth
Space, time, place, condensed
Space, time and place, condemned
This is house is, this house is
This house is
Condemned
This house is, this house is
This house is
Condemned
Canciones sobre underwears, canciones de como el pobre aspira y a la rica le gustaría saber qué se siente ser pobre.
El supermercado como símbolo del consumo y de las diferencias entre la luchas social.
Y cuando se cansa de describirlos, se pone a describir como la lucha de clases va por lo que suyo como el final de mis-shares que no por casualidad, son los chocolates de los pobres.
Just put your hands up — it’s a raid yeah:
We want your homes, we want your lives,
we want the things you won’t allow us.
We won’t use guns, we won’t use bombs
We’ll use the one thing we’ve got more of — that’s our minds.
Check your lucky numbers, that much money could drag you under, oh.
What’s the point of being rich if you can’t think what to do with it?
‘Cause you’re so very thick.
Oh we weren’t supposed to be, we learnt too much at school now
we can’t help but see.
That the future that you’ve got mapped out is nothing much to shout about.
We’re making a move, we’re making it now,