El terror después del terror

“La muerte de Diego fue como la muerte de muchas cosas: la muerte de un fútbol que no existe, la muerte de personajes que ya no existen más”. Santiago Motorizado

«This old boy just killed a motorcycle cop» Alex Murphy en robocop

Si uno quisiera entender bien el trayecto de Él Mató a un Policía Motorizado, el primer error a evitar sería desentenderse del hecho de que vivieron, ensayaron y surgieron en la ciudad de la Plata, esa en donde no es casual que salgan año tras año bandas que ven la realidad un poco en diagonal, como si estuvieran homenajeando a D10S, cuando antes de que le llegara la pelota, ya se había trazado en su cabeza todo el mapa  y el territorio de la cancha para saber cómo pensar la diagonal.  

La Plata es una ciudad misteriosa. Fue fundada en 1882 por el gobernador Dardo Rocha, que le encargó el diseño al ingeniero y urbanista Pedro Benoit (argentino de origen francés), quienes mi abuelo decía eran masones y que por eso había tantas diagonales. Según él, en el plano de la ciudad querían camuflar el símbolo de la escuadra y el compás. 

Ya el nombre de la banda está como nacido de la distopía robocopiana de una ciudad que en vez tener calles rectas y con nombres de próceres, lleva números. En la Plata, Rodolfo Walsh escribió Operación Masacre en la calle 54 número 418.

Santiago Ariel Barrionuevo nació cerquita de ahí, en el Barrio Jardín, y entró a estudiar plástica en el Bachillerato de las Artes mientras armaba lo que terminaría siendo Él Mató. Sigue viviendo en La Plata y es de Gimnasia y Esgrima de la plata, uno de los clubes más históricos de Argentina -y adivinen, es el equipo con menos títulos de todos los grandes-. Si nos pusiéramos freudianamente pelotudos podríamos escribir veinte papers acerca de sus letras, a esa cosa obsesiva de buscarle sentido a la pérdida y de que el amor es aguantarte siempre en la derrota, como si reescribieran todo el tiempo la mano de, Dios pero con Diego sacando la Excálibur de la piedra.

El segundo error a evitar sería pensar que, por haberse vuelto tal vez más simples o más directos en las letras y usar muchas más bases y efectos, “se vendieron” o que ya agotaron el agua del pozo y quieren sacar las últimas gotas antes de que se seque. 

Súper Terror para mí es por lejos el disco más ambicioso que han hecho. Siempre me ha caído bien el gordo. Cuando le decían que era el pionero de la movida indie de La Plata contestaba cosas como “andá a escuchar a Chinarro y a los perdedores pop, perdedor”. Cuando le decían que era un maquiavélico y un vendido, se le entendía en algunos recitales menos que a J cuando cantaba el “Super 8”, sólo para romper las pelotas.

Cuando lo bardearon porque hacía sólo cantos de hinchada, se puso a meter guitarras espaciales. Así dispersó los espacios de las notas, se mandó una canción llamada “Universo” que deja a Frusciante grabando el Niandra, haciendo coros con los veladores del psiquiátrico, como el innombrable de “Color Esperanza”. 

(Prometo hacer una segunda parte analizando letra a letra) Pero lo importante en Super Terror es que si bien ellos siempre han resignificado sus discos anteriores, como si fueran los trajes de David Bowie, hay que aclarar un poco esto: por ejemplo, cuando vinieron a tocar al Cellar trajeron para vender el CD homónimo de Él Mató, y si hacemos un resumen de los títulos de las canciones y de las letras (prometo también que haré un análisis mucho más obsesivo) podemos empezar a entender las mutaciones de las preguntas y las funciones de las palabras en la banda. 

No quiero ponerme a analizar todo, pero haré el ejemplo con las primeras 3. (Nota editor, afanando mal a Pavement)

Sábado 

“Sábadooooooo en mi camaaaaaaaaaaaaa y si te invito a dormir: Me dirás que no me dirás que nooooooo”

Después de esta frustración ya que la chica le dirá a todo que no, viene una guitarra furiosa, rápida, sonicyouthera pero con Kim en el hospital tocando con oxígeno. 

Tormenta roja 

Otra canción donde elle partenaire no lo pesca y el guatón trata de llorar con la guitarra. Pero los indies no lloran así, que acá la tormenta está derechamente metaforizada para una pareja. Esto cambiará seriamente después.

Nuestro verano 

“Nuestro día no termina, nuestro día no termina, es nuestro díaaaaaaaaaa, es nuestro verano” 

Bueno, aunque hubiera sido lindo pasar por todos los discos me saltaré al último EP que sacan antes de que salga el que para tode el universo es el disco uno y medio (para los que no me entiendan quiero decir que el primero no es como el de yo que sé, The la´s, Nirvana, tindersticks, san martín vampire, dios). 

Este EP (2008) tiene una de mis canciones favoritas, “El día del huracán”. Y acá, tanto las tormentas, los huracanes, los veranos, las perdidas ya empiezan a asumirse no sólo como inevitables, sino que el amor en sí termina siendo esa complicidad de ver el desastre descifrados por ciertos códigos que te hacen un poco humano, cuando sabes que ese huracán no sólo es el de la naturaleza. Otra cosa linda: canta la letra de “Esperando el Armagedón vos y yo” como si estuviera viendo un partido de fútbol, o siendo espectador, porque el devenir de las cosas ya no puede ser cambiado y se transforma en un simulacro. O sea que el bueno de Debord, leído por Sharly https://www.youtube.com/watch?v=292-UMSvGN4 y el hermoso de Rafael Berrio https://www.youtube.com/watch?v=s1zRtjZi1Bk , son un poco los padres de ese que en la canción que viene ya no espera huracanes, sino que dice “tuve miedo, ya se fue. Ahora estoy arriba de mi casa con un rifleeeeeeeeeeeeeeeeee”. Santiago motorizado de a poco va entendiendo que el mundo no se construye de intenciones sino de actos, casi todos fallidos, mientras espera el Armagedón al estilo Morrissey en Every Day is like Sunday

Armageddon, come Armageddon

Come, Armageddon, come

Everyday is like Sunday

Everyday is silent and grey

Santiago reconstruye esta canción en versión George Romero: 

Esperando el Armagedón vos y yo 

Viajando por el cielo azul

Cielo azul

Esperando el Armagedón, oh

Vos y yo

Contando los que morirán, ah-ah

Que conocemos

Tu pelo rubio flota en, en

El viento

Del huracán

Que todo lo destruirá

Esta noche el huracán

Todo lo destruirá

Esta noche

Viajando por el cielo azul

Cielo azul

Esperando el Armagedón, oh

Vos y yo

Contando los que morirán, ah-ah

Que conocemos

Tu pelo rubio flota en, en

El viento

Del huracán

Que todo lo destruirá

Esta noche el huracán

Todo lo destruirá

Esta noche

el Huracán

Que todo lo destruirá

Esta noche el huracán

Todo lo destruirá

Esta noche

Desde esa maravilla llamada Día de los Muertos al álbum La Dinastía Scorpio pasan cinco años, y la que vuelve es en realidad otra banda. Más lenta, con más preguntas que respuestas, con el comienzo de Santiago narrando más cuando es necesario. Me van a venir a matar, pero acá ya empieza algo que podría llamarlo Haikú vs Chandler. Es como si a Santiago ya le empezaran a gustar las cosas con suspenso, los punto aparte y no cambiar de canción para seguir escribiendo. 

Otra cosa importante que marca este disco es que ya empiezan a usar las influencias que les resulten necesarias. Si el primer disco y los primeros EPS eran palabras acomodándose a una música, todo sonaba un poco parecido. 

Si Scorpio y La Síntesis O´konor siguen manteniendo ese pulso indie a lo Strokes o a lo Sonic Youth -medio ramonero-, y en las letras se sigue notando alguna esperanza del estilo “voy a cuidarte siempre en la derrota”, Super Terror en cambio parte con un pulso samplero con que es imposible no pensar en Kate Bush. Y de ahí se va petshopboyseando en el resto de la canción una letra terriblemente triste, en donde ya asume que todo lo que antes brindaba seguridad -para cuidar al otro en la derrota- ya no está. Si fantaseamos con Hannah Arendt, se podría estar coreando estrofas de “la banalidad del mal”. Super Terror parte con un temazo, tal vez sea una de las mejores canciones que han hecho. 

Se llama “Un segundo plan”:

Después de tanto caminar

Y ver los días de oro pasar

Es tiempo de un segundo plan

Después de construir un altar

Bajo la noche de un verano frío

Es tiempo de un segundo plan

Quiero saber a dónde ir

Quiero saber a quién seguir

Todo lo que me importa no existe más

Quiero saber por quién morir

Rompiendo todo a mi al rededor

Mirando como todo se termina

Es tiempo de un segundo plan

Después de conducir sin parar

Sobre el volante mis manos heridas

Es tiempo de un segundo lugar

Quiero saber a dónde ir

Quiero saber a quién seguir

Todo lo que me importa no existe más

Quiero saber por quién morir

Necesito regalarte todo

Ver que algo se revela siempre al final

Un escudo de metal te protege a vos

A vos

Tu reflejo que emerge gigante

Voy a adorar

Quiero saber a dónde ir

Quiero saber a quién seguir

Todo lo que me importa no existe más

Quiero saber por quién morir

Super Terror es un disco que al mismo tiempo que oculta preguntas y guarda secretos, tiene una cosa muy obsesiva en usar todo lo que han ido construyendo, para sacar de la galera cada referencia que sirva para darle a las canciones silencio, textura, ruido -y homenajes a Talk Talk, cuando es necesario-. Si hay que meter a New Order o a Tears for Fears al servicio de la canción, no lo dudan un instante.

“La idea fue armar un relato con todas las formas de los álbumes con los que crecimos y con los que hemos hecho”, decía la otra vez en una entrevista a un medio argentino. 

Igual no es raro esto, ya en “Chica de Oro”, canción emblema de La Dinastía Scorpio, Santiago te armaba una canción universal de amor pensando en Volver al Futuro, como si Marty McFly le cantara a su novia https://www.youtube.com/watch?v=VLKDKWCWVXc asegurándole que todo lo que quería algún día sería de ella, prometiendo un mejor futuro. “Cuando juntes fuerzas las cosas van a estar mucho mejor” y “ya no quiero viajar y viajar, esta noche quiero que duermas conmigo”. Como una carta de amor a los problemas que se superan en las parejas jóvenes. La tapa del single está basada en la camioneta 4×4 del bullista de turno.  

Lo más hermoso de las canciones de los Él Mató, versión 2023, es que las dudas o las preguntas definitivamente ya no tienen certezas. Pero esta vez, el disfraz musical las hace realmente épicas sin que tengan que hablar de lo épico. Jaque mate. 

Lacan (no exactamente así, pero bue) decía que toda verdadera pregunta es esa que lleva el destino de la no respuesta. Maturana hablaba de ver al otro como un verdadero otro. Dargelos decía que la pregunta es quién está dispuesto a morir o quién está dispuesto a matar.

Preguntar es disparar al aire, dispararse a los pies, apuntar, errar. Preguntar es preguntarse por quién es ese él que mató al policía, tarareando de fondo, a José Luis Perales.

Pensando solo en vos

Y un día que nunca existió

Cambiaste todo lo mejor

Por nada

Pensando solo en vos

Con mi medalla de la suerte

Creo haber visto el resplandor

En tu cara

Voy a disparar al aire

Alguien más la va a pasar muy mal

Voy a disparar al aire

Oh-oh-oh

Pensando solo en vos

Voy a intentarlo por los dos

Tu mano abierta frente a mí

Sin nada

Afuera escucho tu voz

Son los fantasmas de lo nuevo

Me gusta como te burlas

En sus caras

Voy a disparar al aire

Alguien más la va a pasar muy mal

Voy a disparar al aire

Oh-oh-oh

Voy a disparar al aire

Alguien más la va a pasar muy mal

Voy a disparar al aire

Oh-oh-oh

Voy a disparar al aire

Alguien más la va a pasar muy mal

Voy a disparar al aire

Oh-oh-oh

Voy a disparar al aire

Alguien más la va a pasar muy mal

Voy a disparar al aire

Oh-oh-oh

Kitchens of Distinction – Love is hell

Nacemos influenciados desde el día en que somos producto del deseo de un otro, del nombre que nos pusieron, desde que portamos una historia familiar y cultural, el signo de un tiempo, parafraseando al dios Prince.
Hay gente a la que las influencias los devoran y se repiten eternamente como un libro de autoayuda, pero por suerte hay otra, que de eso crean una identidad mutante como vehículo de expresión.
Esas mutancias, primer larga duración de Dolorio y los tunantes (después de un single el 2016, un split y 2 eps) es la muestra de esto último.
El disco parte diciendo en Cara y sello: “Prepárense serán testigos de cuentos que hace poco eran ficción” haciendo una especie de prólogo no sólo al disco sino a su propia historia. “nos rige la fortuna y el azar” dice el coro prisioneriano mientras de fondo suena una guitarra a lo clash y de a poco empezamos a entender eso de llamarle al disco esas mutancias, porque meten en la juguera todo y empezamos a entender que escuchar este disco, no será un camino fácil porque es un disco de otra era.
¿de cuál?
No la de Javiera Mena, que en “otra era” no buscaba el fin ni esperaba el fin porque eso la llevaba a otra dimensión.
La dimensión de esas mutancias, es incategorizable, no es nueva, no es vieja, no es un delorean, no es un tdk, no es nostalgia, no es existencialismo, no es pump up the volume,, no es modern lovers, no es gang of four, no es rock lobster, no es Bauman con el rollo de lo líquido.
Este disco no es post nada, más que líquido es húmedo, es mutante y mucho de eso tiene que ver con los bronces de Addis Ababa que están puestos en lugares perfectos.
Me quedaré acá cortando, pegando, cortando, pegando, perdiendo, buscando sin saber cómo rebobinar todo, menos este disco.
Me quedaré un Viernes en la noche en mi casa inventando extremos, pensando que la salida del infierno es una película de nuestras vidas.
Me quedaré esperando a las bacterias, a la guerra, a los enemigos, a las fieras.
Cuando lleguen a comernos los extraterrestres estilo Mars Attack, tal vez me salve mostrándoles este disco.

Quietud

En tiempos en que la deconstrucción se vende como fábula de una nueva libertad y el silencio te lo enseñan en mindfullnes, quietud, me da esperanza. Lo que hicieron Caccioutollo y Abalo es algo parecido a ser testigo del inicio del mundo. Esos primeros ruidos de estromatolitos formados por microorganismos creciendo en capas para evitar ser sepultados por sedimentos.
Este disco me hace pensar en varias cosas:
Esa vez que en una clase de psicología, un profesor explicó la diferencia entre lo instituido y lo instituyente.
En por qué quise ser psicoanalista.
En Nina.
En la gestalt.
En Bateson.
En Egon Schielle.
En Satie.
En E.T
En la foto que se borra en volver al futuro.
En que Jim Carrey se esconde debajo de la mesa de la cocina cuando le piden que vaya a lo más inconsciente.
No voy a ponerme a dar la lata, explicando cada punto que une estas cosas que pienso, ya que ustedas(no me corrijan) pueden sacar sus propias conclusiones.
Sólo diré que todos esos puntos se unen todos en algún lado. En ese Pollock que demuestra que hasta el caos tiene reglas. En esa gigante de Eunice, que logra que hasta Cortázar se equivoque: “Llegué a aceptar el desorden de la Maga como la condición natural de cada instante, pasábamos de la evocación de Rocamadour a un plato de fideos recalentados, mezclando vino y cerveza y limonada, bajando a la carrera para que la vieja de la esquina nos abriera dos docenas de ostras, tocando en el piano descascarado de madame Noguet melodías de Schubert y preludios de Bach, o tolerando Porgy and Bess con bifes a la plancha y pepinos salados.”
Nina rescató Porgy and bess en el 62, Julio lo escribió en el 63 y Caccioutollo y Abalo, la reconstruyen en el 2021 haciendo de la historia una espiral, un cangrejo, un fósil o un fusil en donde el tiempo se dispara, se desgasta, rebota, se agujerea y vuelve a nacer, en una nave piloteada por Major tom.
Y por si fuera poco, el disco termina con “coral tune”, que no es lo mismo que autotune, sampleando al campeón de Reinoso de Mostro.
Satie en la juguera de boards of mostro.
Lo único que le falta a este disco, es pagar la patente del Delorean.

Juan pablo desordenado. Visiones. Parte 1

Acá de nuevo frente a una página en blanco para tratar de escribir de otro discazo que me ha sorprendido en este último tiempo. Esta vez le toca a Juampi y sus visiones, lo que me recuerda una gran frase de Juan Jose saer:


“La ficción, desde sus orígenes, ha sabido emanciparse de esas cadenas. Pero que nadie se confunda: no se escriben ficciones para eludir, por inmadurez o irresponsabilidad, los rigores que exige el tratamiento de la verdad, sino justamente para poner en evidencia el carácter complejo de la situación, carácter complejo del que el tratamiento limitado a lo verificable implica una reducción abusiva y un empobrecimiento. Al dar un salto hacia lo inverificable, la ficción multiplica al infinito las posibilidades de tratamiento. No vuelve la espalda a una supuesta realidad objetiva: muy por el contrario, se sumerge en su turbulencia, desdeñando la actitud ingenua que consiste en pretender saber de antemano cómo esa realidad está hecha. No es una claudicación ante tal o cual ética de la verdad, sino la búsqueda de una un poco menos rudimentaria”
Juan Pablo Ordenes le achunta al enfrentarse a sus visiones en clave twin peaks y aletargando todo como si Thoreau, se enfrentara al bosque y a sus silencios.
“Vas como dormida en un trance a la deriva, criaturas en la noche… Algo explota en silencio… Nos perdemos bosque adentro… En un charco está la luna… Policías en el bosque…” Canta empezando la primera del disco y resuena en mi cabeza:
Pasajera en trance,
Pasajera en tránsito perpetuo
Pasajera en trance
Transitando los lugares ciertos
Un amor real, es cómo dormir y estar despierto

Hay una inmanencia en el proceso del dormir decía Bergson, pues en el proceso de transformación de los sueños se hace extensiva y se materializan las potencialidades que recorren el ejercicio de nuestro pensamiento.
Lo hermoso de este disco es que hace consecuente el ritmo de ese enfrentamiento con la naturaleza, con sus códigos y sus silencios.
Juan Pablo se convierte en un Rambo 1 midiendo la distancia del árbol y cómo puede convertirse en un colchón rosen o unas dagas afiladas.

Cuando Eno hizo Music for Airports fue concebido con la idea de “inducir a la calma y a un espacio para pensar”, según dice en el texto del disco. No se trató del primer álbum en el que Brian Eno trabajó con música ambient -tres años antes ya había publicado Another Green World y Discreet Music-, pero sí el que le dio nombre al género desde el título y el que terminó de confirmar su concepto utilitario.

Juan Pablo, logra hacer una especie de music for bosques, pero no ya de esa comteplación más hippie si se quiere decir, sino de como la naturaleza entra en nuestra videa cotidiana. El sol entrando por el borde del quitasol de la feria del bio bio o cortar el pasto:

Sentir que el día se acaba,
Salí por la ventana.
Vagando me encontraba,
Cual nube descarriada…

Pesa más cielo o asfalto,
O acaso estoy soñando…
Tomárselo con calma…
Seguir cortando el pasto…

Lo que hace Desordenado es más bien una road moavie de la ciudad y sus tiempos. Es como una especie de diario Waldoniano que reúne las impresiones y descripciones de sus días forestales, durante el primer verano abandonó sus obras manuales e intelectuales para entregarse a la contemplación. No leyó ningún libro. A lo sumo, plantó habas, pero había instantes en que el “esplendor del momento presente” no le permitía dedicarse ni al trabajo de las manos ni al de la cabeza. Después de su baño matinal, tomaba asiento en el umbral de la cabaña, donde permanecía desde el amanecer hasta el mediodía, absorto en una ensoñación, fundido entre los pinos, nogales y zumaques, “en imperturbada soledad y tranquilidad”. Solo la puesta del sol en su ventana occidental o el sonido de un lejano coche por la carretera, le hacía recordar el paso del tiempo. “Esto era flagrante ociosidad para mis conciudadanos”, escribe Thoreau, “pero si los pájaros y las flores me hubieran examinado según sus pautas, no habrían encontrado falta en mí.”

Juan Desordenado respeta el ritmo de la ciudad y se adapta a sus tiempos. En una mañana de sol, baja por el ascensor,
Calle con árboles, chica pasa con temor
No tengas miedo, no, me pelé por mi trabajo,
Las lentes son para el sol y para la gente que me da asco.

Otro discazo para este año compañeres.

Dolorio y los tunantes. Esas mutancias

Nacemos influenciados desde el día en que somos producto del deseo de un otro, del nombre que nos pusieron, desde que portamos una historia familiar y cultural, el signo de un tiempo, parafraseando al dios Prince.
Hay gente a la que las influencias los devoran y se repiten eternamente como un libro de autoayuda, pero por suerte hay otra, que de eso crean una identidad mutante como vehículo de expresión.
Esas mutancias, primer larga duración de Dolorio y los tunantes (después de un single el 2016, un split y 2 eps) es la muestra de esto último.
El disco parte diciendo en Cara y sello: “Prepárense serán testigos de cuentos que hace poco eran ficción” haciendo una especie de prólogo no sólo al disco sino a su propia historia. “nos rige la fortuna y el azar” dice el coro prisioneriano mientras de fondo suena una guitarra a lo clash y de a poco empezamos a entender eso de llamarle al disco esas mutancias, porque meten en la juguera todo y empezamos a entender que escuchar este disco, no será un camino fácil porque es un disco de otra era.
¿de cuál?
No la de Javiera Mena, que en “otra era” no buscaba el fin ni esperaba el fin porque eso la llevaba a otra dimensión.
La dimensión de esas mutancias, es incategorizable, no es nueva, no es vieja, no es un delorean, no es un tdk, no es nostalgia, no es existencialismo, no es pump up the volume,, no es modern lovers, no es gang of four, no es rock lobster, no es Bauman con el rollo de lo líquido.
Este disco no es post nada, más que líquido es húmedo, es mutante y mucho de eso tiene que ver con los bronces de Addis Ababa que están puestos en lugares perfectos.
Me quedaré acá cortando, pegando, cortando, pegando, perdiendo, buscando sin saber cómo rebobinar todo, menos este disco.
Me quedaré un Viernes en la noche en mi casa inventando extremos, pensando que la salida del infierno es una película de nuestras vidas.
Me quedaré esperando a las bacterias, a la guerra, a los enemigos, a las fieras.
Cuando lleguen a comernos los extraterrestres estilo Mars Attack, tal vez me salve, mostrándoles este disco.

Perrosky – «Tostado»

Por Pablo Rosenzvaig en Disorder Magazine.

En el caso de Perrosky, ese lugar común del menos es más, no fue nunca un tema de posibilidades que no tenían, sino más bien de elecciones. Se acercaron al blues y al country no por algo taquilla sino porque tal vez fue la mejor manera que tenían de acercarse a lo que querían decir.

No sólo decidieron alguna vez ser un dúo entre tanto cuarteto copión, sino que tampoco tuvieron que explicar que no nacieron ni en Memphis ni en Manchester. Lograron convencer a Jon Spencer para que les produjera “Tostado” y aunque no sepamos las razones más privadas u objetivas, sí podemos saber que lo que Spencer hacía allá y los hermanos Gómez hacían acá, tenía demasiado de empatía.

Arriesguemos una primera teoría aunque sea insuficiente.

Uno de los mejores revivalistas del blues, que logró mostrarle a las generaciones grunge que el rock no era sólo una cosa nacida en Seattle, fue Jon Spencer. «Orange», del año 94’ editado por matador, fue algo parecido a lo que habían hecho los cramps antes que ellos hicieran lo mismo con el rock de Elvis.

Incluso puedes escuchar “Can´t speak” de Danzig y escuchar a Elvis.

La diferencia entre el revival eterno del 80% de los grupos que surgen en chilito y Perrosky, es bastante simple. Perrosky se fue por el lado más difícil que es el que a veces tiene armónica o suena country o suena pasado de moda.

Si viviéramos eternamente en un mall, podríamos pensar que esas guitarras bluseras o esos coros medio stray cats, están pasados de moda, pero si vivimos en un mundo real, podemos escuchar en “Tostado” una honestidad que casi ya no existe.

La honestidad de decir cosas urgentes que no sólo no suenan en el ritmo de moda sino que implican el riesgo de decirlas en el ritmo que quieras.

Este disco de Perrosky tiene muchas cosas a destacar. La primera es que este ha sido un año donde lo mejor de lo chileno se ha ido para el lado del pop. Gepe, Javiera Mena, Dënver y etc. Leo Quinteros sigue siendo un tipo poco entendido y no he leído mucho hasta ahora de Perrosky. El resto del rock me parece una lata.

Llevo siete escuchadas de “Tostado” y me parece que Perrosky ha logrado hacer de la cueca el blues que no conocíamos. Jon Spencer bluseó un rock que andaba medio muerto y Perrosky creo que vale más que miles de tríos o cuartetos que se producen demasiado porque tienen poco que decir.

Perrosky siguen sonando rockeros, en ese lugar donde el rock es inclasificable y si no me entiendes escucha “Sigo esperando” a ver qué te parece.

En el fondo, los hermanos Gómez se despachan el penúltimo tema del disco cantando un himno de esos que lo dicen todo. Suena a viejo pero dice cosas demasiado nuevas sin hacer revival de lo que ya pasó sino de lo que va a pasar.

Perrosky no abandona jamás la idea de sonar a clásico en ninguno de sus siete discos a la fecha y “Tostado” es una piedra más a sumar para pasarse por la raja esa temporalidad que dice que lo nuevo es sinónimo de moderno.

Son de esas bandas anti gatopardistas que valen la pena y no se compran la idea de que «Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.

Puro blues punketa y se agradece demasiado.