En tiempos en que la deconstrucción se vende como fábula de una nueva libertad y el silencio te lo enseñan en mindfullnes, quietud, me da esperanza. Lo que hicieron Caccioutollo y Abalo es algo parecido a ser testigo del inicio del mundo. Esos primeros ruidos de estromatolitos formados por microorganismos creciendo en capas para evitar ser sepultados por sedimentos.
Este disco me hace pensar en varias cosas:
Esa vez que en una clase de psicología, un profesor explicó la diferencia entre lo instituido y lo instituyente.
En por qué quise ser psicoanalista.
En Nina.
En la gestalt.
En Bateson.
En Egon Schielle.
En Satie.
En E.T
En la foto que se borra en volver al futuro.
En que Jim Carrey se esconde debajo de la mesa de la cocina cuando le piden que vaya a lo más inconsciente.
No voy a ponerme a dar la lata, explicando cada punto que une estas cosas que pienso, ya que ustedas(no me corrijan) pueden sacar sus propias conclusiones.
Sólo diré que todos esos puntos se unen todos en algún lado. En ese Pollock que demuestra que hasta el caos tiene reglas. En esa gigante de Eunice, que logra que hasta Cortázar se equivoque: “Llegué a aceptar el desorden de la Maga como la condición natural de cada instante, pasábamos de la evocación de Rocamadour a un plato de fideos recalentados, mezclando vino y cerveza y limonada, bajando a la carrera para que la vieja de la esquina nos abriera dos docenas de ostras, tocando en el piano descascarado de madame Noguet melodías de Schubert y preludios de Bach, o tolerando Porgy and Bess con bifes a la plancha y pepinos salados.”
Nina rescató Porgy and bess en el 62, Julio lo escribió en el 63 y Caccioutollo y Abalo, la reconstruyen en el 2021 haciendo de la historia una espiral, un cangrejo, un fósil o un fusil en donde el tiempo se dispara, se desgasta, rebota, se agujerea y vuelve a nacer, en una nave piloteada por Major tom.
Y por si fuera poco, el disco termina con “coral tune”, que no es lo mismo que autotune, sampleando al campeón de Reinoso de Mostro.
Satie en la juguera de boards of mostro.
Lo único que le falta a este disco, es pagar la patente del Delorean.