Treme: La última diáspora norteamericana

Después de hacer una de las series más increíbles de la historia, The Wire, David Simon vuelve a maravillar con Treme. La fascinación por el barrio y lo que podríamos llamar “lo geográfico” sigue latente: si en The Wire era Hamsterdam, en New Orleans es Treme.
En The Wire el hilo conductor era la política y sus múltiples apariencias, en Treme es la música desde donde Simon se agarra para construir un discurso sobre lo que significa la reconstrucción de un lugar devastado. Para Simon no hay un Capitán América que salve a New Orleans de su ruina: el huracán Katrina no es algo que le ocurrió a Estados Unidos, es algo que le ocurrió a New Orleans y la historia se cuenta desde ahí. Es desde ese Estados Unidos apartado que Simon retrata un país que queda fuera de la postal y que jamás está construido por un discurso hegemónico ni está contado por un personaje principal. No hay alguien que cuente la historia porque la verdad no le pertenece a nadie sino que se construye coralmente. Para Simon la hegemonía suele estar en la política y en los medios que tratan de convencer de que hay una sola verdad. Simon lucha contra esos lugares comunes, pero sin un líder que tiene la verdad, sino que nos muestra algo que una vez dijo Juan Jose Saer de esta forma: “Al dar un salto hacia lo inverificable, la ficción multiplica al infinito las posibilidades de tratamiento. No vuelve la espalda a una supuesta realidad objetiva: muy por el contrario, se sumerge en su turbulencia”.
En Treme también se nos muestra cómo New Orleans se ha transformado en el destino paradisiaco del turismo de la devastación, pero también se nos muestra la dignidad de el New Orleans que jamás se dejaría transformar en zoológico humano.
Para Simon, esta dignidad es acarreada de generación en generación a través de la cultura local y es por esto que la reconstrucción en Treme no viene en forma de ayuda externa, sino que desde adentro y específicamente desde la música, la comida y los rituales creole. En Treme, si hay algo que no se llevó la inundación, es la memoria musical. Es casi lo único que no se ha perdido o que no puede quitarles la política. En Treme, los músicos se prestan instrumentos y rearman grupos más allá de la política de turno. Músicos que vuelven, músicos de la calle versus los que todavía consiguen tocar en los pocos bares que quedan, músicos que se fueron a tocar a New York; gente que baila en las calles y que su religión más grande es el Mardi Gras; hijos que vuelven a escuchar la música de sus padres y padres que cambian sus prejuicios escuchando lo que están haciendo sus hijos, estas son algunas de las formas que toma la reconstrucción de un lugar arrasado por la tragedia, pero que culturalmente siempre asoció la muerte con una especie de carnaval.

 

Algunas películas en torno al huracán Katrina y Nueva Orleans:

When The Leeves Broke: A Requiem in Four Acts (Spike Lee, 2006)
Katrina Diary (Justin Pearce, 2006)
New Orleans Music in Exile (Robert Mugge, 2006)
Wade in the Water (Gabriel Byssbaum y Elizabeth Word, 2007)
Trouble the Water (Carl Deal y Tia Lessin, 2008)
Walking on Dead Fish (Franklin Martin, 2008)
Faubourg Treme: The Untold Story of Black New Orleans (Dawn Logsdon, 2008)
El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher, 2009)
Teniente corrupto (Werner Herzog, 2009)
Mine (Geralun Pezanoski, 2009)

Publicado en El Dinamo, Julio 2011

Breaking Bad: Todo está contaminado

“Cuando me enteré de que se había fijado el final me sentí igual que cuando una novia de instituto decide romper contigo y tú no puedes dejar de repetir ‘por favor no me dejes’. Amo interpretar a Walter White y si por mi fuera Breaking Bad no se acabaría nunca. Siento la pérdida como me estuviera despidiendo de una parte de mi vida’” Bryan Cranston

Recuerdo un tiempo donde pensaba que las series eran una especie de hermano pobre de las películas. Trolleaba sin piedad a los que las veían porque pensaba seriamente que eran de esa gente que no podía soportar más de 45 minutos de nada. Después vi The Wire y me di cuenta que era posible hacer de una idea 30 películas juntas haciendo de eso algo muy distinto a un chicle alargándose. Y the wire dejó la vara tan alta que terminó dejando un campo desperdigado de puras viudas de Bielsa.
Por suerte existe Breaking bad. Si the wire tuvo a un David Simon inspiradísimo de guionista, breakind bad tiene a uno de los guionistas de los archivos secretos x como creador, guionista principal y director en 4 episodios y aunque no me parezcan series comparables, las dos se parecen en algo. El mundo es gris y no hay buenos y malos sino más bien malos buenos y buenos malos.
Hay miles de interpretaciones posibles que pueden hacerse de esta serie aunque tal vez la más universal sea la del hombre que encuentra su lado oscuro. Ese que Stevenson describió en Jekyll and hyde o ese que en The sopranos es lo contrario, ya que podríamos decir que Tony pasa del Hyde al Jekyll.
La primera temporada de BB comienza con un profesor de química (Walter White) de medio pelo al que nadie parece admirar demasiado y al que un sinfín de errores, más el diagnóstico de un cáncer, lo llevan a sentir que ya no tiene nada que perder. Ahogado por las deudas decide usar lo único tiene a su favor: sus habilidades en química para empezar a fabricar metanfetaminas ayudado por un alumno loser Jesse Pinkman (Aaron Paul) que se va transformando y casi robándole la película a Walter.
Así comienza Breaking bad entregándonos después de esto capítulo a capítulo, una profundización en cada uno de los personajes, en la profesionalización del mercado de las drogas y en el proceso por el cual un profesor de clase media se convierte en unos de los mayores traficantes de metanfetamina de Estados Unidos.
Es una serie que nos entrega también una galería de personajes secundarios tan bien hechos que podrían servir para hacer una serie de cada uno de ellos independiente. Los tres más importantes para mí son estos:

Saul Goodman (Bob Odenkirk) : Un abogado de poca monta pero que suele resolver todos los problemas y ayudar a blanquear el dinero proveniente de las drogas. http://www.bettercallsaul.com/

Gustavo “Gus” Fring “Señor de los Pollos” (Giancarlo Esposito) : Un narco sumamente inteligente y que hace las peores atrocidades posibles sin siquiera pestañar ni que se le afloje la corbata.

Héctor Salamanca: Un narcotraficante con un pasado escondido y que sólo puede comunicarse a través de un timbre diciendo si o no a letras en una pizarra.

BB es una serie en donde al igual que en la conocida twin peaks sólo basta acercarse un poco a las cosas para encontrarnos con su lado b. En este caso el de Walter White es su alter ego Heisenberg, ya que cada temporada de Breaking bad es más dura y a la vez más triste. Es el paso de alguien que después de haberse encontrado con todo se transforma de a poco en eso que en algún momento odiaba para poder sobrevivir.
Si Walter era indeciso o un tipo tragicómico en el principio de la serie, es todo lo contrario al final de la cuarta temporada.
Sólo basta con esa llamada telefónica a Skyler (su esposa) diciendo “i won” para saber que este que habla no tiene nada que ver con el Walter del inicio de la serie.
Esta es una serie donde todos los personajes terminan teniendo un cierto descreimiento de su propia identidad y de quiénes realmente son en realidad y donde los momentos de exploración se mezclan siempre con momentos de autodestrucción. Como dice el mismo White, un mundo donde “Todo está contaminado”.
Veremos que pasará en la próxima y última temporada. Si es por mí, que hagan 20 más.

Publicado en Octubre de 2011 en El Dinamo.