La primera vez que escuché a Hefner, escuché a un nerd vengándose del mundo, por lo que me vi obligado a tener que entender bien las letras para saber si no era otra versión de mi adolescencia, esa que me ahogaba en un almohadón de plumas de Quiroga.
Estamos acostumbrados a ser lobotomizados desde la infancia para creer que el himno es “el himno”. Recuerdo que cuando Charly García hizo una versión distinta del himno argentino las polémicas patrioteras llovieron.
Y llega Hefner a destrozarme con himnos que se llaman himnos.
Bueno, si uno es del planeta Hefner está obligado a elegir entre los siguientes:
The hymn for the alcohol
The hymn for all the things we didn´t do
The hymn for the cigarettes
The hymn for Thomas Courtney Warner
A hymn for the coffee
A hymn for the postal service
Me gustan todos pero el que más me gusta, es justamente el que me ha convencido, de que hay muchos más himnos en sus temas que los que salen en el título.
Resumiré algo que me pasó hace dos semanas para explicar por qué me gusta tanto Hefner.
Estaba en un asado y uno de los participantes dijo que una de sus películas favoritas era million dollar baby. Aclaro que siendo fanático de Clint Eastwood, las dos películas de él que menos me gustaron fueron esa y río místico: ¿Por qué?
Porque es cuando más quiso decir cosas importantes, tal vez porque en una de sus últimas entrevistas dijo que se estaba sintiendo viejo sintió que estaba con poco tiempo para decir “algo verdaderamente importante” que dejara un mensaje y ahí es donde la moraleja invade a los personajes, obligándolos a ser importantes y a dejar de tener matices para dar un mensaje.
Llegados a este punto, Hefner hace himnos sin querer hacerlos y cuando los nombra, lo hace como un homenaje, no a lo que tienen que decirle al mundo sino a lo que no alcanzaron a decir, no hay moralejas sino preguntas.
Demasiado prólogo para decir que la siguiente frase hizo que Hefner se transformara en un tema pendiente en la agenda que aún no tenía, y dice lo siguiente:
You never drank it with me but now you drink it with him, I’m not good enough for whiskey, not good enough for you.
No cometeré el sacrilegio de interpretar nada, sino sólo decir que un himno no se construye repitiéndolo en el patio de un colegio, ni nombrándolo repitiendo conductistamente sus frases.
Para mí un himno es eso que no me esperaba y que habla de mí, sin más obligación que la que hace que me reconozca, en lo que un segundo antes, me era desconocido.
Mi primer respeto a Hefner es justamente que sus himnos andan buscando banderas, más que instalándolas. Que no teniendo claros los territorios ni los mapas, escriben intentando encontrar ese mínimo sentido que los sitúe en algún lado.
El segundo, es que hayan creado una frase como: I stole a pretty bride during the summertime.
Sobre todo me quedé pegado con el stole y el during. Con el stole me pasó que lo robado es algo que ya de antemano no te pertenece y si le agregamos el during the summertime, creo que es el mejor himno que no han hecho a la fantasía o a lo que siendo tuyo sabes que en cualquier momento dejará de serlo.
Como si desde lo más loser saliera sin quererlo, una universalidad no pretendida, que dice que incluso lo más eterno es efímero y robado.
No diré más porque tendría que cambiar el título por million dollar baby.
Hefner lo dice muchísimo mejor que yo en gran parte de sus letras. O por lo menos eso creo.